08 de marzo de 2016

Una mujer de toda la cancha

Angela Lerena fue este domingo la primera periodista que cubrió el campo de juego en un superclásico. Tiene  20 años de profesión, es feminista, futbolera  y difícil de callar.

Angela Lerena fue el domingo la primera mujer que cubrió el campo de juego en un superclásico televisado entre River y Boca. Ojalá que en poco tiempo este dato quede añejo o dé risa. Por ahora no. Se registra casi como un hito histórico en el fútbol nacional. Hoy, en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, una fecha que conmemora las luchas de las mujeres por sus derechos en pie de igualdad con los varones, y un reconocimiento íntegro como personas, Ovación rescata esa jornada de  labor de Lerena, en una ocasión que parecía clausurada a las mujeres.
 Aunque muchos aún piensen que las mujeres no deben hablar de fútbol, Lerena no se calla porque de eso trabaja. “A mí no me calla ni un ejército. Los primeros años me podían decir una pavada así, ya no. Soy futbolera de toda la vida, pero además soy feminista, no me queda otra: todas tenemos que ser feministas para desandar las enormes diferencias entre hombres y mujeres en el ámbito laboral y otros tantos espacios”, se plantó.
Lerena tiene 20 años de profesión, así que para ella hacer entrevistas a técnicos y jugadores es algo de todos los días. Sin embargo, cuando su equipo de trabajo tuvo que ir a cubrir el Mundial de Brasil 2014, se quedó con las ganas. Pero no tiene tiempo para rencores. Trabaja: fuera y dentro de su casa. A esta mujer no sólo se la ve en la tele, sino que da clases en la Universidad de Buenos Aires (en un posgrado en periodismo deportivo que arrancó el año pasado en la facultad de Ciencias Sociales de la UBA), tiene marido y dos hijos, y es activista gremial.
“Fueron muchas las voces que dijeron que yo debí haber ido al Mundial, con eso basta; fue el mejor premio”, aseguró Lerena, antes de aclarar que cuando ella va a la cancha el que se queda en la casa con los chicos es su marido. Y no porque la “ayuda” sino porque es un “papá muy presente que cuida a sus hijos”.
Cuando este diario le pidió que recuerde una anécdota que retrate las trabas que vive en su trabajo por ser mujer, dijo: “¿Recordar? No, te cuento lo que me pasó este último domingo. Entramos a la cancha seis compañeros y yo, pero a la única que le pidieron credencial fue a mí”.
Tampoco se la oye enojada por esta situación. Lerena dijo que a pesar de todo el actual “no es el peor momento” del mundo del periodismo deportivo para la mujer.
“Hay más visibilidad y vamos ganando más espacios, aunque aún no es el de mejor calidad. Deberíamos tener más participación periodística, informativa y de opinión; no de belleza y simpatía. En general ocupamos lugares decorativos al lado de los hombres que vendrían a ser los poseedores de la palabra y el análisis serio. Y eso refuerza el prejuicio. Cuando una mujer no está a la altura de una labor periodística se dice que es así porque es mujer, pero las mujeres podemos dar batallas profesionales serias: hay varias conocidas como Luciana Rubinska o Mary Ro Varela, entre otras tantas. Pero además hay muchísimas cuyos nombres no trascienden”.
 Para ella lo peor que se vive en el ambiente laboral futbolístico es la subestimación. “Es lo más difícil de superar. No sabés nada o no servís hasta que demostrás lo contrario. Pero además es difícil que ganes lo mismo que un hombre. Por muchos años gané menos que muchos varones, aun con más cargo y más experiencia”, aseguró.
¿Y lo mejor de ser mujer en este trabajo?, le preguntó Ovación “Tener tan poco margen para el error y ser tan observada. Eso te hace chequear mucho los datos, ser más profesional. Ese doble esfuerzo no es justo pero te templa el espíritu y hace que tengas una personalidad más fuerte”.

Homenajes verdaderos al trabajo y no a la cosmética

La reiterada alusión al perfume, al aroma, al rímel o al rouge al momento de buscar una figura que refiera a la mujer es tan gastada como aburrida. Y además es injusta, por acotada: porque muestra sólo un perfil cosmético de las mujeres y no su amplia humanidad.
Días atrás se repitieron títulos con estas figuras (a veces incluso se hace mención a los tacos) también en las crónicas deportivas. Se  comentó que como parte de los homenajes al Día de la Mujer serían, por esta vez, femeninas las voces del estadio. Y en el súperclásico estuvo la locutora Marcela Baños, y aquí en la cancha de Central hizo lo propio la también conductora María Fernanda Rey. Sin dudas dos profesionales en lo suyo. “Por algo se empieza”, dijo un periodista varón. Y tal vez en un ámbito donde siempre las voces y miradas son masculinas, sí se trate de un comienzo. Pero quizás no sea el más importante. Si se trata de homenajes verdaderos no habría que desestimar la posibilidad, en los próximos años, de colocar a toda la mujer en la cancha. No sólo su voz. A una profesional que pueda comentar, relatar y analizar, como cualquier varón.
Las mujeres que se dedican al deporte y al fútbol en particular en esta ciudad son pocas. O poco conocidas. Habrá que trabajar más y abrir espacios de formación para que tengan un lugar. O más lugar. Y no sólo en el fútbol, sino en otros tantos deportes en los que la impronta aún hoy es mayoritariamente masculina. Así sea: con o sin rímel, perfume, aroma o tacos.

L. V.

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