04 de febrero de 2017

Un perro verde

Hay jugadores de fútbol que son perros verdes. Aman jugar a la pelota, pero no sólo eso: llega el momento de las concentraciones o del verano y los tipos echan mano a un libro.

Hay jugadores de fútbol que son perros verdes. Aman jugar a la pelota, pero no sólo eso: llega el momento de las concentraciones o del verano y los tipos echan mano a un libro. Uno de estos perros verdes empezó devorando biografías. Entre las primeras, “Fútbol sin trampas”, de César Luis Menotti. Siguió con “La vida por el fútbol”, sobre Marcelo Bielsa; continuó con “Open”, las memorias del tenista André Agassi y con otro más sobre el ex presidente de Uruguay, Pepe Mujica. Siguió con uno escrito por el Negro Fontanarrosa, que le regaló un vecino porque parecía escrito para él. Es que en “El mayor de mis defectos”, hay un cuento que relata la historia de Wilmar Everton Cardaña, nada menos que el número 5 de Peñarol, y este perro verde se sintió identificado. Tomás Costa, el Tomy, nacido hace 32 años en Rosario y criado en Oliveros, siente que el libro de algún modo le habla. Ex jugador de Central, de Porto de Portugal, de Cluj de Rumania, de la Universidad Católica de Chile y actual volante de Peñarol, no sólo es visto por muchos como “raro” porque lee. Sino porque dice que no cambia un fin de semana en un hotel cinco estrellas, por irse a pescar a la isla con sus amigos. Y además, su singularidad la marca también su primer paso al fútbol internacional. ¿O conocen ustedes a muchos jugadores que hayan donado la cifra millonaria de la transferencia al club que lo vio crecer, en “solidaridad y agradecimiento”? Así lo contó él mismo, en el recoveco de esta charla con Ovación, varios años después de la transaccion. Dijo que en 2008, cuando fue vendido a Porto, el club de Arroyito estaba a la deriva y su papá, un canalla de cabo a rabo, le aconsejó que tuviera ese gesto hacia la entidad que lo crió. ¿Loco o candidato a la canonización? Hay que sumar a esto la actitud espontánea, que dejó con la boca abierta a propios y extraños. En diciembre pasado cuando se retiró Diego “Pomelo” Mateo de Newell”s, Costa escribió en las redes sociales un párrafo en reconocimiento a un jugador del equipo históricamente rival a su corazón auriazul. Una de las frases vale como síntesis: “Toda la suerte del mundo a un tipo que siempre dejó todo por sus colores, pero respetó a todos los rivales por igual”. ¿Qué tal? Y si todo esto no fuera suficiente como para tildarlo de “extraño” o “poco cuerdo”, hay que sumar otra actitud verde: Tomás Costa en sus ratos libres, y con mucha timidez, escribe. Y compartió a Ovación relatos de puño y letra. Acá van algunos pasajes, de uno sobre preguntas intimistas, y otro sobre una anécdota para esta página de Lecturas de Verano.

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