08 de diciembre de 2016

Prohibido traicionarse

Este Newell’s dirigido por Osella no debe caer en tentaciones que precarizarían su juego, compensado y rendidor

Diego Osella armó un Newell’s de detalles. Ahora que está de moda decir que los partidos se definen en los detalles, se debe reconocer que el entrenador rojinegro fue un precursor al transformarse en un cultor de la minuciosidad. Siempre se dice que no es difícil llegar, sino mantenerse y aunque parezca ridículo el refrán tiene que ver con el presente de Newell’s porque en el fútbol todo se sabe. Y lo que no se conoce se aprende en segundos. Por eso es que Newell’s, de extraordinaria e impensada campaña hasta aquí en el torneo de primera división, ahora tiene dos desafíos por delante: desentrañar las dificultades que le plantearán los rivales que, obviamente, le conocen sus secretos y no traicionarse. Son retos entrelazados que probablemente marcarán el termómetro rojinegro. El sábado último, contra Banfield, el entrenador desarmó el doble cinco en pleno partido y perdió. Inmediatamente reemplazado Prediger por Matos, muy temprano en el segundo tiempo, Erviti empezó a manejar con la soltura que lo caracteriza los tiempos del partido hasta que salió. Una de las principales virtudes de este Newell’s protagonista es que conoce sus limitaciones. A partir de allí construye una estructura sólida que adquiere beneficios del medio hacia adelante cuando controla a sus rivales. Una estrategia bastante sencilla de explicar, pero no tan fácil de llevar adelante. Sobre todo porque cuando la suerte viene derecha es muy difícil no caer en la tentación de ir por más. Y Newell’s tiene límites, limitaciones, el cuerpo técnico y los jugadores lo saben mejor que nadie. Se podrá argumentar que con el diario del lunes es muy sencillo caerle al entrenador por la salida de Prediger, o en realidad no tanto por la sustitución del ex Colón sino por el ingreso de un delantero en su reemplazo. Por supuesto que Matos no tiene ninguna responsabilidad, pero era cantado, obvio, que Newell’s perdería parte de su estructura en la mitad de la cancha para sumar un hombre en ataque. Y un cambio supuestamente ofensivo se transformó en el resquicio que encontró Banfield para ganarle el partido. El doble cinco de Newell’s, Mateo-Quignon primero, Prediger-Sills después son el pan de cada día del esquema. De hecho, el equipo del Parque llegó hasta donde está sin romper esa fórmula que no es ningún invento maravilloso, pero que es la base sobre la que el equipo apoyó una campaña que sorprendió y sorprende hasta a los propios protagonistas. Por eso aquello de los desafíos: mantenerse y no traicionarse. A este Newell’s construido en base a detalles evidentemente le duele cuando atentan contra su solidez defensiva. O dicho de otra manera, lo descompensa cualquier movimiento ofensivo que destartale su propia ley de compensaciones. Cuando no se puede ganar no hay que perder dice una de las leyes no escrita del fútbol. La sensación es que Osella se dejó tentar por las luces del protagonismo y terminó entregándole a Falcioni las facilidades que el emperador estaba esperando para adueñarse del desarrollo. No es ningún pecado intentar un revulsivo ofensivo, para nada. Pero no es necesario cuando no es imprescindible. Impostergable, por ejemplo, fue el ingreso de Isnaldo en reemplazo de Escobar por más desestabilizador que el cambio se suponga. Pero se produjo a pocos minutos del final cuando ya ganaba Banfield y Newell’s necesitaba ser más ofensivo aunque para ello pusiera en riesgo a Pocrnjic. Perdido por perdido, el técnico jugó su carta y aunque no funcionó apeló al único antídoto que podía rescatar un punto. Sucedió todo lo contrario, pero fue una decisión in extremis que se comprende a partir del sustento que tiene. Talleres, el rival que viene, no tiene nada que ver con Banfield y hasta puede resultar beneficioso para Newell’s porque saldrá a buscarlo desde el principio. Puede ser un partido similar al que los rojinegros jugaron con Racing en Avellaneda, en el que merecieron mucho más que una derrota. Ser partenaire no es un rol desconocido para Newell’s, transformar ese papel secundario en uno protagónico casi una especialidad del equipo de Osella que debe aprender de lo que le pasó el sábado. Newell’s creció y se hizo protagonista en el torneo a partir de sus limitaciones. Su entrenador y los jugadores lo saben de memoria. Por eso el traspié ante Banfield debe servirles para fortalecer la estructura que los hizo competitivos. Y en esa maqueta el ítem riesgo innecesario ni siquiera figura. A propósito de los refranes: despacito y por las piedras como sulqui sin patente. Así, con un alto porcentaje de parsimonia y una dosis de sabiduría, este Newell’s de futuro incierto con nubarrones tormentosos en el inicio del campeonato fue capeando el temporal hasta mejorar las condiciones climáticas al punto de cambiar mágicamente los objetivos: de tanto sacar puntos se acomodó entre los mejores. Osella ya sabe de qué se trata. Llegó a un Colón casi desahuciado y lo tuvo puntero durante unas cuantas fechas. Después pasaron cosas muy difíciles de explicar y el equipo sabalero, que entre otras cosas no se presentó a jugar un partido por recomendación de Futbolistas Argentinos Agremiados y perdió los puntos, terminó descendiendo en un desempate impensado frente a Atlético de Rafaela, justamente el equipo ante el que no se presentó. Diego sabe lo que es construir desde abajo, nunca nada le resultó sencillo. Por eso debe aferrarse a la Biblia de este Newell’s: no desconocer sus limitaciones ni traicionarse.

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