15 de diciembre de 2016

Para Central es la hora

El equipo de Coudet tiene una nueva chance para romper el maleficio y festejar un título luego de dos años de pelear en casi todas las competencias. Será esta noche ante River por la Copa Argentina

El equipo de Coudet tiene una nueva chance para romper el maleficio y festejar un título luego de dos años de pelear en casi todas las competencias. Será esta noche ante River por la Copa Argentina Noche de sensaciones fuertes. Otra vez. Una nueva final. Como en los dos últimos años. Central se expone nuevamente a ese deseo inquebrantable de abrazarse a lo que viene buscando desde hace muchísimos años, nada menos que 21. Una vez más un título coqueteará y jugará a las escondidas con la camiseta canalla en el medio. Un partido a todo o nada. Serán 90 minutos para coronar un proceso que a esta altura merece largamente una coronación o el recálculo lógico que se impondrá si el resultado no acompaña. Porque en esto de ensanchar la mirada y abarcar todos los escenarios posibles tallan todos los detalles. Los buenos y los otros. Pero cómo explicarles hoy a los jugadores, al cuerpo técnico, a los dirigentes y ni que hablar a los hinchas sobre las cosas que podrían suceder si las cosas no salen de acuerdo a lo previsto. Será algo así como atentar contra la ilusión lógica que existe y de la que nadie quiere apartarse. Central está a sólo 90 minutos de lograrlo. Ante un River que llega golpeado. Pero todo depende de Central. No son palabras tiradas al azar cuando se dice que Central se debe ciento por ciento a la Copa Argentina. No son ideas locas si se hacer referencia a que la obligación es prácticamente extrema. Porque es lo único que tiene en juego Central de aquí hasta junio del año que viene. Porque es título y clasificación a la Copa Libertadores (ver aparte) o bien un largo tiempo en el que las incongruencias en la relación inversión-logros se harán mucho más evidentes. Dos años de trabajo de Eduardo Coudet llevaron a Central a esto, a pelear prácticamente todo lo que jugó, aunque sin coronaciones. Aquel Central al que el Chacho comenzó a darle forma y vida en enero de 2015 se transformó en un equipo con aspiraciones serias. Esta nueva final explica, en cierto modo, esa concepción del fútbol propiamente dicho, de las responsabilidades y de la forma de encarar los desafíos que Coudet siempre pretendió que se cumplieran. Imposible extirpar de la memoria lo ocurrido hace dos años en San Juan contra Huracán. Impensable olvidar todo aquello que sucedió con Ceballos aquí en Córdoba cuando la pulseada fue con Boca. Pero esta tercera final de manera consecutiva no es sólo una cuestión de honor para tapar esos malos recuerdos. Esta nueva edición es una más a la hora de marcar un punto de inflexión en esa búsqueda hasta aquí infructuosa de un título. Habrá vida para Central después de esta final. Porque no se extinguirán las obligaciones a futuro si se consigue ser campeón, ni se acabarán las ilusiones en caso de sufrir un nuevo revés. El tema es la forma en la que se le pueda hacer frente al pasado para lograr que el futuro tenga otros encantos. Es una anécdota que el de hoy sea el último partido de Coudet y posiblemente el de varios futbolistas. Nada es más importante que una final que, también vale decirlo, está tapando unos cuantos desaguisados deportivos (en ellos también entran varias decisiones dirigenciales), que instalaron hoy al equipo en una pobreza franciscana en el torneo local, con una campaña propia de un remiendo inmediato para no toparse más adelante con problemas de promedio. Pero todo eso puede esperar. El mal torneo local, la partida de Coudet, las decisiones desacertadas, las malas incorporaciones, las dos finales perdidas, los años sin títulos. Y más. Todo está sujeto a otros 90 minutos de máxima tensión, a partir de los cuales se muerde el polvo o se le da rienda suelta a la euforia contenida. Hora de jugar. Hora de ganar.Por la Copa Libertadores y la SupercopaEstá claro que el título es lo más importante, pero la coronación le permitirá a Central volver a jugar la Copa Libertadores, como ocurrió en este 2016. Es la única plaza que queda abierta para el fútbol argentino y el equipo canalla irá en busca de ella. Pero no sólo eso. Es que el ganador de esta noche jugará la Supercopa ante Lanús, campeón del último torneo (en febrero o marzo), lo que sería la chance de lograr un título más. Con la coronación esta noche frente a River a Central le alcanzaría o se daría más que satisfecho, pero de lograrlo, lo que viene también es tentador. Por todo eso también vale la pena el máximo esfuerzo.Loustau, para desterrar el fantasma de CeballosEsta noche la ley estará en manos de Patricio Loustau, uno de los jueces más confiables de referato argentino y cuya designación cuenta con el beneplácito de la dirigencia canalla. Este no es un tema menor, ya que en la última edición de la Copa Argentina hubo un bochornoso arbitraje de Diego Ceballos, que perjudicó notoriamente a Central y le dejó servido el título a Boca. Hoy trabajarán siete árbitros en el estadio Mario Kempes. Fue tan mala la actuación de Ceballos en la final del año pasado que nunca más volvió a dirigir partidos de primera división, en un claro reflejo del mamarracho que fue su desempeño.   Por eso hoy Loustau estará bajo la lupa, en especial de los auriazules a los que si les toca perder no quieren que haya ninguna incidencia del juez. Claro que más allá de la idoneidad del hombre de negro elegido para hoy nadie puede asegurar de antemano que su desempeño será impecable: “Esta es la clase de partidos que cualquier árbitro desearía dirigir. Lo pongo en un lugar preponderante de mi carrera”, dijo Loustau cuando lo consultaron sobre el partido de hoy. Lo que es un hecho es que la dirigencia auriazul está conforme con la designación de Loustau. Pero Patricio no estará solo, ya que contará con los jueces de línea Hernán Maidana (se resintió de un desgarro Juan Pablo Belatti) y Yamil Bonfá. El juez de línea suplente será Lucas Germanotta. Por su parte, Fernando Echenique y Ariel Penel serán los árbitros adicionales. Mauro Vigliano será el cuarto árbitro. De esta manera habrá siete jueces para impartir justicia en la final de la Copa Argentina.

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