30 de agosto de 2016

Los reflectores para Nacho

Las luces de neón del fin de semana esperaban alumbrar
el debut de Teo, pero al final el chico de la tapa fue Scocco.

El fútbol suele caer en tópicos inesperados. En aquellos episodios que se escapan de cuestiones premeditadas. Pasó la primera fecha del torneo para Newell’s y Central, y las imágenes que se dispararon relampagueantes fueron las de Ignacio Scocco siendo la figura de la victoria rojinegra y la de Teófilo Gutiérrez agarrándose el muslo derecho para retratar la frustración que significó su debut en el Gigante con la camiseta canalla.Igual, hacer foco en la metamorfosis que experimentaron ambos delanteros no dice toda la verdad. Apenas son las postales más miradas del domingo en Quilmes y el sábado en Arroyito. Ni Nacho ahora se convirtió en la reencarnación del holandés Marco Van Basten ni Teo se pareció a Daniel Bazán Vera con cara de malo y contrariado. Aunque el clima de la ciudad se haya nutrido en los últimos días de ese morfo tan identificatorio de los rosarinos.En Newell’s, lo realmente sustancioso es que Scocco volvió a sacar la cara por el equipo. Se hizo cargo como muy pocas veces lo había hecho desde que regresó de Inter de Porto Alegre y jugó en función del contrato millonario que le paga el club. Al menos lució mejorado físicamente y hasta pudo sacarse de encima a un par de rivales en la jugada que desembocó en el penal que él mismo convirtió. Hacía meses, por no decir años, que Nacho no llegaba con oxígeno para lucir competitivo como en sus mejores tiempos. Ojalá le dure por el bien de Newell’s y que lo que ocurrió contra Quilmes sea el inicio de una seguidilla de buenas actuaciones de Scocco. No sólo el fútbol rosarino saluda su vuelta. También Diego Osella lo esperaba con los brazos abiertos. Es que la maniobra quijostesca de Nacho encubrió las desacertadas decisiones que tomó el entrenador rojinegro cuando Quilmes, uno de los equipos con destino irremediable de B Nacional, lució más armado en lo colectivo que Newell’s. En Central, los reflectores siempre estuvieron puestos en Teo. Pero esas luces de neón empezaron a apagarse desde el mismo instante en que el colombiano se tocó la parte posterior de la pierna derecha. Ahí se activaron todas las alarmas y los militantes de la teocracia cambiaron sonrisas por muecas de preocupación. Es que el mundo canalla imaginó una cosa y pasó otra. Todo arrancó con ritual de baile barranquillero, pero terminó en la salida del delantero a pocos más de 15 minutos de finalizar el partido.Apenas hubo algunos toques con su copyright de calidad, pero la verdad es que Teo no justificó la carretilla de dólares que pagó Central por el préstamo de un año. No marcó la diferencia que se esperaba de él en este primer partido. Tampoco estuvo preciso a la hora de sacudir la red en esa jugada que le tapó Agustín Rossi, el arquero de Defensa y Justicia. Scocco y Teo Gutiérrez. Dos historias del fin de semana rosarino. Todos los reflectores alumbraban al colombiano, pero el chico de la tapa de Ovación fue Nacho.SimilitudesTeo y Nacho tienen más similitudes de movimientos posicionales que diferencias. A los dos les gustan salir del área y ser partícipes activos de los ataques.

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