09 de octubre de 2016

Llegaron los pingüinos a Punta Tombo y Cabo Dos Bahías

Los primeros ejemplares de Magallanes arribaron hace unas semanas a la costa atlántica de Chubut para dar inicio a la etapa de apareamiento, incubación y adiestramiento de nuevas generaciones

“Los primeros ejemplares llegaron aparentemente sanos y sin manchas de petróleo”, dijo el subsecretario de Conservación y Areas Protegidas de este distrito, Marcelo Bertolotti, al explicar el fenómeno natural que ocurre todos los años en el inicio de la primavera.   La reserva de Punta Tombo, a unos 100 kilómetros de Rawson, es la más visitada por los más de 65 mil turistas que cada año se acercan a la zona, dada su mejor accesibilidad a través de las rutas y contar con una población que llega a superar el millón de ejemplares.   El presidente del “Ente Trelew Turístico” (Entretur) confirmó que “la reserva fue habilitada al público”. El Entretur es una entidad integrada por actores del sector público y privado de Trelew, la ciudad turística cabecera de la comarca, que suscribió con el gobierno del Chubut un convenio de coadministración del “Area Natural Protegida Punta Tombo”, a través del Ministerio de Turismo provincial.   ”Primero nos reunimos y ultimamos detalles de la apertura de la pingüinera al público”, detalló Miguel Ramos, con la participación de representantes de todos los sectores involucrados en la actividad. En la reunión se definieron aspectos operativos como la cartelería, senderos y aspectos logísticos.    En esta temporada se espera una gran cantidad de visitantes nacionales e internacionales. El área protegida de Punta Tombo posee una superficie de 210 hectáreas y llega a ser la más poblada del continente con más de un millón de pingüinos cuando la familia se completa.   Los ejemplares de “Spheniscus magellanicus”, tal su nombre científico, son muy amigables y permiten que se les tomen fotografías, filmen o simplemente contemplen desde muy cerca, lo que representa un valor agregado más que importante para los miles de turistas, que previo a acceder al área de los nidos, pasan por el centro de interpretación que hay en la zona.   Debemos acotar que al hermoso atractivo central, que lo constituyen la llegada de los pingüinos, se suma en la misma área la coexistencia con una variada fauna de aves marinas como los cormoranes, gaviotas cocineras, gaviotas australes, gaviotines, skúas y ostreros.   Y también se debe destacar que siempre suelen merodear en la reserva otras aves, muy propias de la estepa patagónica, como son lo son los choiques, las martinetas, los chingolos y las calandrias. Completa el cuadro de una activa colonia ecológica los mamífero de la zona como guanacos, maras, zorros, piches y peludos.   Los primeros ejemplares en llegar son los pingüinos machos que comenzaron de inmediato a reacondicionar sus nidos, y luego llegan las hembras que en este mes de octubre ponen dos huevos y tras 40 días de incubación compartida con el macho, nacen los pichones. Tanto las hembras como los machos preservan el nido y alimentan a los pichones con anchoitas y calamares.   Estos pichones nacen cubiertos de un plumón gris oscuro que en febrero lo mudan por un plumaje juvenil que les permitirá realizar sus primeras incursiones en el mar para buscar su propio alimento a la espera de adquirir el plumaje adulto que lo obtendrán, si sobreviven a las duras condiciones, recién el año que viene.   Además del centro de interpretación ubicado en el acceso a Punta Tombo, la reserva cuenta con senderos que ordenan la circulación del visitante para evitar un impacto con la fauna. La reserva tiene un mirador y puesto de control desde el cual los guardafaunas hacen su tarea de control y existen bancos y áreas de descanso a lo largo del recorrido preparado también para personas con dificultades motrices. La otra reserva que también se habilita es la de “Cabo dos Bahías”, más al sur.Ballenas.La ciudad chubutense de Puerto Madryn comenzó a vivir su temporada de avistaje de ballenas, orcas, lobos y elefantes marinos, pingüinos y un centenar de otras especies de aves marinas y costeras, en la que es posible disfrutar también de las aguas del Golfo Nuevo, con un espectáculo de colores único y estadías en estancias que invitan a saborear exquisitos corderos asados.   Durante la temporada, que se extenderá hasta fin de año, los ejemplares de ballena franca austral se pueden avistar fácilmente desde la costa, frente a la playa o en el muelle de esta hermosa ciudad de la Península Valdés, declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco.   Las ballenas francas australes llegaron en junio, buscando un ámbito tranquilo para reproducirse y criar, y los turistas pueden observar, a muy pocos metros de distancia, sus costumbres y rituales de apareamiento. Los ejemplares de esta especie también se pueden ver desde la rambla local, en el área natural El Doradillo y en los avistajes embarcados desde Puerto Pirámides, a 58 kilómetros de Puerto Madryn, una paradisíaca bahía del Golfo Nuevo donde se pueden realizar travesías en kayak en medio de una increíble cantidad de lobos y elefantes marinos.Maravillosos avistajesLa propuesta de los avistajes de la fauna marina de la Península Valdés puede incluir también la posibilidad de pasar unos días en estancias, modalidad que crece en esa zona, y de disfrutar los paisajes de la estepa patagónica y de las pintorescas localidades fundadas por los galeses en la desembocadura del río Chubut en el océano Atlántico.   Los pingüinos de Magallanes encuentran lugares ideales para su reproducción en la estancia San Lorenzo, en el área protegida Punta Norte y en la reserva El Pedral y en Punta Ninfas, que forman parte de la reserva de biósfera de Unesco, y se convierten en otro de los atractivos salientes de la temporada alta madrynense.   Las propuestas para el avistaje de esta especie incluyen días de campo con asado de cordero patagónico, alojamiento en hoteles temáticos y excursiones para descubrir fósiles en los acantilados y cañadones que desaguan en las cercanías de esta localidad de 100 mil habitantes emplazada frente a las aguas del Mar Argentino.   Los elefantes y lobos marinos, entre septiembre y abril, dejan ver su simpatía en varios puntos de la costa chubutense, en especial en las reservas de Punta Loma y Punta Pirámide y sobre todo en las playas de Punta Norte. La zona también cobija la llegada de las orcas, que cuando sube la marea se acercan hasta la costa para cazar crías de lobos marinos y alimentarse. El espectáculo, único en el mundo, es más fácil de observar entre febrero y abril, cuando las mareas son más altas y los oleajes más serenos.   El verdadero safari faunístico que propone la llamada Capital Nacional del Buceo se complementa con una amplia oferta científica y cultural en la que destaca el centro de interpretación Ecocentro y el Museo Municipal de Arte. El museo paleontológico Egidio Feruglio, un sitio de exhibiciones e investigación ubicado en la ciudad de Trelew, es el lugar emblemático para apreciar los orígenes de las especies y la evolución de la vida desde el mar a la tierra.   Los atractivos de la fauna marina y las áreas naturales que rodean a la Península Valdés tienen un agregado especial en la ciudad de Puerto Madryn, que ofrece más de siete mil plazas hoteleras de muy buen nivel y un circuito gastronómico donde las comidas elaboradas a base de pescados y mariscos, son las especialidades más buscadas por los turistas que visitan esta zona de la Patagonia.Un museo muy visitadoEl museo paleontológico Egidio Feruglio, un sitio de exhibiciones e investigación ubicado en la ciudad de Trelew, es el lugar emblemático para apreciar los orígenes de las especies y la evolución de la vida desde el mar a la tierra.   Los atractivos de la fauna marina y las áreas naturales que rodean a la Península Valdés tienen un agregado especial en Puerto Madryn, que ofrece más de siete mil plazas hoteleras de muy buen nivel y un circuito gastronómico donde las comidas elaboradas a base de pescados y mariscos, son las especialidades más buscadas por los turistas que visitan esta zona de la Patagonia.

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