04 de septiembre de 2016

Guanajuato, entre mitos y leyendas

Movida permanente. Las callecitas y callejones de Guanajuato tienen mucha vida todo el tiempo, en buena medida por la cantidad de estudiantes que van a la univerisdad local.

Son las cinco de la tarde de un sábado de primavera y la plaza principal del centro histórico y las calles aledañas están abarrotadas de gente. Pese a que no hay ninguna celebración especial es un gentío. Según cuentan los lugareños, todos los viernes y sábados son así en esta ciudad en la que la multitud camina tranquilamente, mayoritariamente jóvenes, come algo, se sienta en los bancos de la plaza, la escalinata del fantástico Teatro Juárez, o las mesas en las veredas de los bares y restaurantes para hablar, tomar algo y contar algunas de las múltiples historias que encierra esta Guanajuato colonial, pintoresca, mágica y atrapante. En esta ciudad, que en 1988 fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, se conjugan el encanto y la belleza de lo simple y cotidiano con la magia y las numerosas leyendas que encierran los rincones y pasillos de una ciudad que se convirtió en el centro cultural y artístico de la zona central de México. En el medio, una ciudad asimétrica que creció sobre una cañada, con callecitas que suben y bajan serpenteando, de manera poco convencional y lejana a la cuadrícula tradicional española que le dio vida a la mayoría de los pueblos coloniales del continente. Con fachadas uniformes, de colores pasteles, intensos en su gran mayoría, conviven con el estilo neoclásico de algunos edificios y de frentes barrocos de las cúpulas de las iglesias de la ciudad. Esas características distintivas, tanto como la personalidad asimétrica de la ciudad, se pueden ver en todo su esplendor desde el gigantesco mirador y monumento al Pípila, héroe de la independencia, que además de entregar una vista incomparable desde arriba de esta autóctona, exótica, desestructurada y exquisita Guanajuato, termina de relatar la épica y romántica vida de esta ciudad que parece salida de un cuadro surrealista. Una pintura que al meterse de lleno en el cuadro se descubre una ciudad en la que la vida, el amor y la muerte están presentes a cada paso, en cada historia. En un callejón, una plaza o en cada historia. Todos los rincones encierran leyendas, algunas reales, otras de difícil comprobación. Además de las que están cargadas de realismo mágico, digno del mejor Gabriel García Márquez, que surgen espontáneas de la boca de algún guía. ¿Están listos para caminar?”, pregunta Salvador, el guía que además de brindar sus conocimientos, ayudará a no perderse en el laberinto que conforman los cientos de pasajes y callecitas de la ciudad (hablan de alrededor de cinco mil). Y también de alrededor de los 20 túneles que se hicieron para unir los diferentes puntos de la ciudad. Con esta configuración demográfica tan particular, está claro que la mejor manera de descubrirla es a pie y con tiempo. Avezado y previsor, Salvador saca de su bolso fotografías antiguas de la ciudad, cuadros y hasta una roca de cuarzo para ilustrar la historia de esta ciudad que creció como centro minero, una actividad que se conserva hasta hoy. El hallazgo de oro y plata y la codicia española revolucionaron este poblado chichimeca (grupo indígena “con sangre de perro en las venas”) a mediados del siglo XVI. Al punto que hoy todavía las minas siguen siendo un aspecto importante de la economía de la región. Incluso, las minas, como la Bocamina Don Ramón, se pueden conocer. La visita, muy básica, permite descender unos metros y escuchar el relato sobre cómo trabajan los mineros.Centro históricoLa Plaza Unión (en el corazón de la ciudad) es el punto de partida para recorrer esta mágica, romántica, festiva y también escalofriante ciudad. A metros de la plaza se levanta el lujoso e imponente Teatro Juárez, de estilo neoclásico y fachada reconocible por las nueve musas de bronce de la mitología griega que se erigen en pedestales en la parte superior del techo. Este imponente teatro con capacidad para 1.300 personas abrió sus puertas en 1903, con la ópera Aída, de Giuseppe Verdi.La tradición y fuerte personalidad de esta ciudad, a la que se le suma el empuje que le dio la vida universitaria, la dotaron de una intensa vida cultural cuya culminación es el Festival Internacional Cervantino, la reunión artística más importante de México y Latinoamérica, que se realiza en el teatro y que en esta edición culminó con una presentación de los chefs más importantes de la ciudad y la región.Durante el paseo por la ciudad vale la pena reparar también en el templo de la Compañía de Jesús, de estilo barroco, y en uno de los edificios de la Universidad, que está a pocos pasos de ahí, y que le confiere el tinte de una ciudad estudiantil y muy activa.La parroquia de Nuestra Señora de Guanajuato, del siglo XVII, tiene a la Virgen más antigua de América, que llegó desde España. “El rey Felipe II se la regaló a la ciudad. Es la patrona de Guanajuato”, explica el guía. La cercana plaza de la Paz, con forma de triángulo, frente a la Basílica y rodeada de mansiones coloniales; el museo Iconográfico del Quijote y el de Mineralogía son otros puntos de atracción.El recorrido prosigue hasta el Mercado Hidalgo, aunque antes de meterse de lleno entre puestos de comida y artesanías, es justo contemplar la imponente fachada, que fue diseñada en París, en los mismos talleres donde se construyó la torre Eiffel. Llegó a México en 1903 como un capricho del entonces presidente Porfirio Díaz, en los tiempos en que sobraba el oro. Y fue inaugurado en 1910. En el mercado, además de carnes y pollos, hay puestos con gran variedad de chiles, frutas, verduras, dulces típicos y un sector para saborear la cocina mexicana. También artesanías y souvenires de todo tipo.Compacta y fácil de recorrer, Guanajuato es de esos lugares a los que vale la pena dedicarle un par de días en un circuito por el México profundo. No en vano formaba parte hasta no hace muchos años de los Pueblos Mágicos de México. Y si bien desde el momento en que fue nombrada Patrimonio Cultural de la Humanidad dejó de serlo, esa magia aún se respira en el ambiente que entrega una mística incomparable. EmbedSan Miguel de AllendeMuy cerca de Guanajuato, a solo 97 kilómetros, está San Miguel de Allende, que tras formar parte del circuito de los “Pueblos Mágicos”, hace ocho años (en 2008) fue nombrada Patrimonio Mundial de la Humanidad, citando a la arquitectura religiosa y civil del poblado como una muestra de la evolución de las diferentes tendencias y estilos.San Miguel es un destino preferido para los amantes del arte. Las inauguraciones de estudios, cursos y talleres constituyen una parte vital de la pujante escena artística, en la que abundan las galerías, las boutiques y las tiendas que venden una amplia gama de arte y artesanías. De hecho, está considerada como una de las ciudades mexicanas que más galerías de arte tiene por metro cuadrado.A esta ciudad la rodea un aire de tranquilidad que contradice el hecho de que siempre está sucediendo algo. Es ideal para una corta estadía o larga estancia, dependiendo los gustos. Puede tomar clases de arte y sentirte como en casa. Se puede caminar día y noche sin peligro y el clima es agradable todo el año.Al caminar por sus empedradas calles rápidamente se logra admirar la arquitectura colonial de sus fantásticas construcciones, una de las maneras de entender también porque San Miguel es una de las urbes más pintorescas de México.La parroquia de San Miguel Arcángel, símbolo de la ciudad, erigida a finales del siglo XVII, y situada frente al Jardín Principal, es uno de los puntos más convocantes. La Casa de la Canal, el Centro Cultural Ignacio Ramírez “El Nigromante”, el Mercado de artesanías y el Templo San Francisco son citas obligadas en la visita a esta ciudad.Por la noche, San Miguel de Allende también ofrece una gran variedad de bares, terrazas y cafés en los que, acompañado de amigos y de una espirituosa bebida, se puede disfrutar de buena música hasta la madrugada. Muy cerca del Paseo del Chorro, está el mirador de San Miguel. Desde ahí, la vista es increíble y se puede reconocer la silueta de la parroquia de San Miguel Arcángel, la cúpula y la torre del Templo de San Francisco y, más a lo lejos, la imagen de la presa Allende. Un panorama muy recomendable para apreciar la ciudad.Y si a esa altura ya no tiene más ganas de caminar y los pies no le responden, se puede subir al tranvía que sale desde la oficina de Turismo, cerca del Jardín Principal. Después de un recorrido por los puntos de interés, llegará al Mirador, un parador desde donde se puede disfrutar de una bella panorámica de la ciudad. El callejón del BesoEn medio de las historias de batallas y héroes de la revolución mexicana, el amor y el romanticismo asoman en muchas historias. Pero donde se expresa con intensidad es en el Callejón del Beso, el rincón que buscan todos los enamorados y que se ha convertido en el lugar más visitado de la ciudad.Es una historia romántica, pero a la vez teñida de dramatismo y con un final trágico. La leyenda cuenta el amor prohibido entre la rica Ana y el pobre Luis (un trabajador de una mina), que era desaprobado por el padre de ella, un señor adinerado, violento e intransigente.Pese a eso, y en el afán de estar más cerca de ella, el joven alquiló una pieza en una pensión frente a la casa de Ana, cuyo estrecho callejón, de 68 centímetros de ancho, permitía que la pareja se encontrara de balcón a balcón. Hasta que una noche, el padre de Ana, furioso ante el descubrimiento de esa pasión, entró al cuarto de su hija y al verlos juntos tomó la trágica decisión de clavarle una daga a su hija delante del amante, quien mantuvo su mano entre las suyas y ante lo inevitable le dio un beso tierno sobre su mano. Días después, y por la pena que sentía, el joven se mató al arrojarse a una mina. En el tercer escalón que lleva a los balcones hay una marca roja: ahí hay que besarse con el ser amado y habrá siete años de felicidad, según la leyenda. Es por eso que no son pocos los que buscan el lugar con insistencia para sellar su amor. Y de paso que quede documentado en una foto.Más info:visitmexico.com/es/guanajuatoguanajuato.mx/gtomx/Dónde dormirGuanajuato / Hotel Boutique Quinta Las Acacias / Las habitaciones se pueden conseguir desde 250 a 400 dólares, aunque hay promociones de 150 dólares por persona en base doble (incluye desayuno americano, almuerzo o cena y entradas a tres museos).San Miguel de Allende / Hotel Boutique y Spa Casa Primavera / Habitación standard 140 dólares – Suite: 200 dólares. Tienen una promoción de domingos a jueves de un 30% de descuento, incluyendo dos desayunos americanos.Dónde comer: Casa MercedesEs una de las mejores recomendaciones que se pueden hacer, donde serán atendidos muy bien y podrán saborear las exquisiteces del chef Jesús Cárdenas.Cómo llegarLATAM tiene un vuelo diario a la Ciudad de México, vía Santiago de Chile, saliendo desde Aeroparque. La tarifa parte de los 915 dólares con impuestos incluidos.LATAM: 0810-9999-526www.latam.com

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