20 de diciembre de 2016

Despedidas, llantos y cambios

Anoche culminó la primera parte de un torneo que devoró a 19 técnicos y significó el adiós de varios jugadores.

La fecha de primera división del fin de semana estuvo repleta de despedidas y rumores sobre ellas. Entrenadores, jugadores… Y un árbitro. Sólo saludado por sus asistentes y sus familiares más directos apostados en las tribunas de la Bombonera, el rosarino Saúl Laverni dirigió por última vez el domingo un partido profesional: Boca-Colón. Una invitación de Horacio Elizondo para participar desde enero de la flamante Dirección de Arbitraje Nacional lo ayudó a tomar una decisión que venía madurando.   En ese mismo partido, el Mellizo Guillermo Barros Schelotto lo sacó a Carlos Tevez a poco del final para que el clamor popular lo hiciera dudar sobre lo que parece una decisión tomada de irse a jugar a China. El capitán salió de la cancha con lágrimas y después, cuando se sentó en los asientos traseros del banco de suplentes, se sacó la camiseta, se tapó la cara con ella y lloró desconsoladamente. ¿Por qué se va si no quiere?   Fue un fin de semana extraño. Sebastián Méndez, visiblemente conmovido, se despidió el viernes de Godoy Cruz, que disputará la Copa Libertadores, algo así como ganar el Gordo de Navidad con un entero para los mendocinos. El sábado renunciaron Ricardo Zielinski y Gabriel Milito y el domingo Lucas Bernardi. Eduardo Coudet se había despedido de Central ya en la madrugada del viernes tras la derrota canalla en la final de la Copa Argentina. Diecinueve entrenadores se fueron en 14 fechas de un campeonato que ni siquiera llegó a la mitad de su desarrollo.   La vorágine ya vincula a los renunciantes, o a muchos de ellos, con otras instituciones a partir de esta semana. De hecho, ya se produjeron al menos media docena de reuniones entre dirigentes y entrenadores entre el domingo y ayer.   Coudet es candidato en Racing y parece que se definirá en las próximas horas. Al menos depende de él, porque si fuera por la dirigencia albiceleste ya hubiera asumido. Méndez se menciona en Central como tantos otros y hasta se conjeturó que Bernardi se fue de Arsenal, que ganó su primer partido en el campeonato, porque es número puesto en Independiente. Eso parece difícil de creer porque Lucas es amigo del entrenador rojo saliente, Gabriel Milito. Lo cierto es que alguien instala los rumores y con ellos postulan técnicos y jugadores como si estuvieran tapizando el paño de la ruleta de apuestas antes del “no va más”.   El colmo de los colmos se dio en la cancha de Lanús. Un rumor fortísimo atravesó el choque entre los granates y San Lorenzo de punta a punta: Jorge Almirón renunciaría tras el encuentro que reeditaría la última final para incorporarse a Central. Todo puede ser, de hecho suspendió la conferencia de prensa pospartido, lo que agigantó el run run. ¿Cuál sería el motivo por el cual el entrenador campeón dejaría la institución con la que es protagonista del actual campeonato y va a disputar la próxima Copa Libertadores de América? Sólo una discusión terminal con la dirigencia o poderosas razones económicas podrían transformar en lógica la carrera de lo que por ahora es sólo un rumor. También se entendería si llegara una convocatoria del fútbol europeo o de alguna selección, pero no parece ser el caso. Parte de la estrategia es así: el tema se instala y después se negocia. Todo es negociable.   La sensación es que alguien maneja, casi en exclusividad, los hilos como si se tratara de marionetas que van intercambiando sus roles sin parar. Como si el fútbol argentino tuviera un dueño afuera de la cancha que va acomodando las piezas de acuerdo a la conveniencia de su bolsillo.   Gio Lo Celso se despidió de Central con un gol antes de embarcarse el martes de la semana próxima rumbo a París para sumarse al PSG.   Diego Mateo, fiel a su perfil bajísimo, sorprendió anunciando que se despedía del fútbol a los 38 años prácticamente en pleno partido. Vaya paradoja del destino, casi un acto de justicia para un luchador de los campos de juego, Pomelo hasta convirtió un gol en un partido ideal para decir adiós por la goleada 6 a 1 a San Martín de San Juan y por el gran momento rojinegro en el torneo.   Miguel Almirón era el mejor jugador de Lanús 2, San Lorenzo 0 y el entrenador granate decidió, insólitamente, reemplazarlo para que la gente lo aplaudiera. El juvenil talento paraguayo que jugará en el equipo del Tata Martino en Atlanta se fue emocionado, pero el equipo se le cayó a pedazos al otro Almirón y no sólo le empató San Lorenzo, sino que casi le gana.   En el estadio Mario Kempes, todas las camisetas de Belgrano llevaron impreso el apellido Olave en homenaje al arquero de 40 años que se despidió de la institución después de jugar cerca de 400 partidos con la camiseta celeste.   Fue una fecha de despedidas y movimientos extraños que en algunos casos amenazan con extenderse en los próximos días.   El torneo de 30 fechas no es el más largo del mundo como muchos dicen, pero tampoco es ya el de 19. No obstante, la histeria sigue siendo la misma y los proyectos cada vez interesan menos aunque se promocionen cada vez más.   La histeria es la principal aliada de los mercachifles que sobrevuelan el fútbol argentino chupándoles la sangre a las instituciones conducidas por dirigentes urgidos de resultados.   Los resultados mandan, siempre fue así, pero en los últimos tiempos algunos agentes externos empezaron a colaborar para que lo que ya era una locura se transforme en un infierno al punto de obligar a algunos futbolistas y/o entrenadores a irse de los lugares que nunca abandonarían si las condiciones de trabajo fueran medianamente convencionales.   Algunos protagonistas del deporte más popular tienen la chance, preciosa por cierto, de priorizar la calidad de vida por más dolorosa que resulte la despedida. Otros apenas pueden moverse cual marionetas arrastradas detrás del dinero que no siempre perciben ellos.   El campeonato de primera división, al que le falta más de la mitad del recorrido, ya no será el mismo en 2017. Faltarán Tevez, Lo Celso, D’Alessandro, Miguel Almirón, Mateo.   Quizás Coudet llegue al Gigante en la fecha 25 para sentarse en el banco visitante y algún ex rival de los canallas sea aplaudido por la platea auriazul cuando ocupe el asiento que antes era del Chacho.   Boca y River saldrán a la caza de conductores y referentes que seguramente no llegarán ni a los talones de quienes se van.   Independiente y Racing tendrán otra conducción buscando una identidad contra la que ellos mismos atentan.   Entre tanto movimiento telúrico sería un gran avance que la AFA encuentre una conducción representativa y a la altura de las circunstancias. Quizás sirva para poder frenar un poco toda la locura que hace tambalear al fútbol argentino.

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