23 de enero de 2017

Aeropuerto: estamos como somos

Debate. Está claro que las instalaciones de una terminal son importantes, pero el mercado lo es mucho más, y Rosario es históricamente la segunda emisora de pasajes internacionales del país.

“Aeropuerto de cuarta, cambiar el modelo de gestión, directores faltos de idoneidad y experiencia”, dijo Lisandro Cristiá, presidente de la Asociación Rosarina de Agencias de Viaje (Arav). Después de semejante juicio, ¿se podrá construir algo con los condenados? Los medios adjudicaron la declaración a las agencias de viajes, aunque generalmente las declaraciones del presidente de una asociación no representan al total de la actividad que tiene hoy problemas más serios que el aeropuerto. Como director de Turismo de Rosario allá por los 90 participé de la historia del aeropuerto y de su modelo de gestión, vale para poner en contexto la situación actual. El ente autárquico fue la alternativa frente a un aeropuerto provincial abandonado por Santa Fe y de cuyas mejoras se hizo cargo la Municipalidad para no dar una imagen vergonzosa como subsede del Mundial de Básquet de 1990. La Arav fue motor clave de la autarquía pergeñada en la Dirección de Turismo, luego del estudio económico de ingresos y egresos de la aeroestación. La ley, que preveía un ente autárquico con tres directores nombrados por el gobernador, dos de ellos sugeridos por los municipios de Rosario y Funes, fue vetada. ¿El argumento?: el interés de los municipios podría ser opuesto al interés provincial. Corregida, fue promulgada en 1992, el primer presidente fue el ingeniero Muniagurria (agrónomo). Nadie reclamò por la idoneidad ni por las razones del veto, las instituciones se ocuparon sólo de hacer lobby para colocar a su candidato. La autarquía fue importante y el aeropuerto comenzó a tener mantenimiento, grupo electrógeno, vidrios sanos, sillones, nada grandioso pero decoroso y con una administración separada de la burocracia santafesina. Por supuesto, el aeropuerto de Sauce Viejo quedó colgado de la iniciativa y también de los bolsillos santafesinos ya que su autarquía es parcial y depende del presupuesto provincial. Fue entonces que la Secretaría de Planeamiento de la Municipalidad de Rosario hizo un proyecto de remodelación de la terminal previendo el ingreso desde una rotonda elevada a una planta alta de partidas con sus mangas y una planta baja de arribos. Hubo hasta maqueta y brindis en el salón Carrasco del Palacio Municipal, pero nunca hubo convicción para defender el proyecto. En el 97 Menem privatizó por decreto una red propia de 33 aeropuertos, con fallos en contra y gran oposición. Zaire era el único antecedente en el mundo de una sola empresa a cargo de casi todo el sistema aeroportuario del país. La promesa de la Nación fue que iba a utilizar el dinero de la privatización para mejorar las instalaciones no concesionadas. Eso Menem no lo hizo, y tampoco hubo reclamos. En ese contexto Obeid y la Legislatura provincial determinaron dejar a Rosario y Sauce Viejo fuera del plan privatizador. El aeropuerto local mantuvo una buena cantidad de frecuencias. Está claro que las instalaciones de una terminal son importantes, pero el mercado lo es mucho más, y Rosario es históricamente la segunda plaza emisora de pasajes del país, positiva bandera agitada con menos entusiasmo que la crítica. Basta el ejemplo del aeropuerto de Resistencia gestionado por Aeropuertos Argentina 2000, hecho a nuevo que tiene solo dos vuelos diarios de ida y vuelta a Buenos Aires. Obeid decidió una remodelación inaugurada con Esteban Borgonovo como presidente del ente de la estación. El resultado, aun con muchas mejoras posteriores, es el “aeropuerto de cuarta” que tenemos hoy. Fue el reciclaje del viejo hangar gigante, sin mangas, dificultosas veredas inclinadas, sin techo para los pasajeros mientras bajan sus equipajes o esperan movilidad. Las falencias estaban a la vista, nadie faltó al brindis inaugural, pero no hubo quejas ni reclamos públicos. La privatización de Aerolíneas a manos de Iberia, con las mayorías de Menem, era para algunos la entrada al Primer Mundo de los vuelos. Sin embargo, se bajaron las frecuencias y se consolidó el modelo de distribución radial con hub en Buenos Aires. Mantener estatal la línea de bandera tuvo entonces pocas voces de defensa. Nuevo gobierno, Aerolíneas vuelve a ser estatal. Lan Argentina, Lan Perú vienen tentadas por un mercado que nunca decepcionó. La competencia con Aerolíneas pasó a ser una causa nacional. Para volar: Buenos Aires partida obligada. Hasta santafesinos como el diputado Agustín Rossi fundamentaban por qué no se debía volar a Lima directo desde Rosario. Tibias réplicas y el pedido de una graciosa concesión: los vuelos de Rosario a Ezeiza. Rosario es segundo mercado nacional de venta de pasajes internacionales, estos aportan un impuesto del 5 por ciento DNT que desde 2017 es del 7 por ciento. Y en los pasajes de cabotaje el 3,5 de ingresos brutos, que se reparten por jurisdicción según los pasajeros embarcados (o sea mayoritariamente en Capital Federal). El DNT constituye el 86 por ciento del presupuesto del Ministerio de Turismo: $1.720 millones de los $2.000 millones del total. También sale de aquí el 40 por ciento del Instituto de Promoción, otros $304 millones. Los empresarios y funcionarios deberían reclamar obras e inversión de estos fondos que generamos, y de los cuales luego de un besamanos algunos reciben la invitación para viajes o misiones a lugares que poco tienen que ver con nuestros mercados potenciales. ¿El modelo de gestión propuesto por el titular de la Arav es el de Aeropuertos 2000? ¿Este es exitoso cuando nos embarcamos desde lugares glamorosos y con free shop, o cuando cumple con los pliegos? Si es lo segundo, sólo basta recorrer los diarios: desde la privatización la concesionaria ha sido un modelo de incumplimiento. Canon impago, judicialización de reclamos, dolarización de ingresos (tasas de embarque) y pesificación de deuda. La deuda acumulada, estimada en $1.900 millones, disminuyó a $800 millones con la disminución de obras comprometidas a realizar ahora por la Nación, y ese resto se transformó en el 15 por ciento del paquete accionario que pasó a manos del Estado. Los rosarinos ahora también somos dueños de Aeropuertos Argentina 2000 e invertimos en sus pistas, además desde esa negociación Rafael Bielsa, antes en el Sedronar, preside AA2000 y lo acompaña otro local como el ex diputado Marcelo Gastaldi. Nuevo gobierno en 2016, y seguimos poniendo: inversión de 23.000 millones de pesos de fondos nacionales para mejorar 19 aeropuertos de la red concesionada. Mala suerte la nuestra para la perinola, siempre nos toca poner. La presencia de instituciones en el aeropuerto de Rosario o en el Etur debería ser un canal de participación real de la ciudad estudiando con seriedad los temas que nos afectan y defendiendo los intereses del conjunto, no solo una pátina corporativa para sumar miembros a las listas de protocolo. Un buen aeropuerto hace a la ciudad, no solo al negocio del turismo o de las agencias. Es un tema complejo para hacer causa común como tantos otros donde la ciudad sigue siendo expoliada. Cada tema tendrá expertos y legos, trabajar en conjunto sin soberbia es el desafío. Coincido con Lisandro Cristiá: nos faltan dirigentes idóneos, siempre que esta idoneidad esté en la capacidad de informar, influir, aportar y construir defendiendo el interés de la ciudad. Sebastián Daniel NardoneEx director de Turismo municipal

Deja un comentario